En menos de diez años la tecnología de la información consumirá el 20% de la energía generada en el mundo y la huella de carbono web podría igualar a la del transporte
Debido al confinamiento causado por la pandemia y lo cambios de hábitos en relación al trabajo, al consumo y a las relaciones personales, el número de usuarios de internet en el mundo ha alcanzado los 4.660 millones de personas, lo que representa al 59,5% de la población, según el informe Digital 2021 realizado por We Are Social y Hootsuite.
En enero de 2021, los usuarios únicos desde dispositivos móviles alcanzaron al 66,6% de la población mundial, es decir, 5.220 millones de personas. También creció el número de usuarios de internet a 4.660 millones de personas, y usuarios activos a redes sociales a 4.200 millones de personas, según este mismo informe.
La tecnología y los datos que almacenamos en la nube requieren grandes cantidades de energía
La sociedad cada vez es más consciente del impacto medioambiental y la contaminación de las industrias y el transporte, pero prácticamente no se habla de la contaminación que provoca la huella digital.
Es cierto que la transformación digital ha traído muchos beneficios que repercuten positivamente contra el cambio climático y reducen las emisiones de CO2. «Sin embargo, la producción, el uso y la transferencia de datos y, sobre todo, el almacenamiento provoca más emisiones de CO2 de lo que cabría esperar», indica la gerente de Calidad, Medio Ambiente y Prevención de Riesgos Laborales de ISS España, Ana Jimeno.
Si Internet fuera un país, sería el sexto más contaminante del mundo.
Clicking Clean 2017, Greenpeace
Todos los datos que se mueven por Internet se almacenan en los centros de datos (Data Center) que consumen ingentes cantidades de energía para el almacenamiento de datos y la refrigeración de las instalaciones. De hecho, el mayor consumo de energía no se produce por enviar un mensaje o consultar una duda en Internet, sino por compartir y almacenar datos en el servidor, correo o dispositivos electrónicos.
¿Cómo reducir el impacto medioambiental de los datos?
El consejo más evidente es: recoge, procesa y almacena menos datos. Es necesario trabajar la consciencia del propio consumo de Internet y los datos para empezar a reducir la huella digital que generamos.
Además, también podemos tener en cuenta otras acciones como no dejar los dispositivos electrónicos que utilizamos diariamente en stand-by; utilizar proveedores cloud sostenibles; hacer un uso eficiente de la energía; reciclar los dispositivos que ya no usamos; o calcular la huella ambiental que generamos para marcar objetivos de mejora.
Los pequeños gestos pueden marcar la diferencia.